Un relato de amistad
31 de Octubre de 2006Lo siento, no se me ha ocurrido nada mejor. La historia es tuya.
Paul

“La historia de la familia Roccamatio de Helsinki”
Yann Martel
Ediciones Destino, 2006
Lo siento, no se me ha ocurrido nada mejor. La historia es tuya.
Paul

“La historia de la familia Roccamatio de Helsinki”
Yann Martel
Ediciones Destino, 2006

- No entiendo como he llegado tan lejos. Sobre todo en el tiempo. -Margarita movía la cabeza de un lado a otro.
- Tú nunca has sabido decir no. Lo hubieses necesitado ya el primer día.
- No.
- No es a mí, querida. Aunque creo que muchas veces te sería útil conmigo. Lo siento.
- ¿Y eso? -Margarita sonreía.
- Mujer, tu pasando este trago y yo te obligo a secundarme en el “acoso del oso”. No tengo perdón.
- No
Maruja respondió marcando un croché en la boca del estómago de su amiga. Se giró y dándole la espada se preguntó:
- Por cierto, ¿dónde estará? -acompaño la pregunta con un gesto digno de Sherlock Holmes.
- Me pareció verlo persiguiendo a Rubén… -la respuesta adecuada al croché.
- ¿Al “califa”?

Levamos un rato sin decirnos nada. Quizás una hora. Con la mirada fija en puntos diferentes del horizonte cada uno llega a sus propias conclusiones. Las mías son éstas: “¡Cómo salgo de este lío!” y “Cómo salgo de este lío”. Las suyas me son absolutamente remotas, pero con lo poco que le conozco ya no tengo dudas de que acabará escupiéndomelas en la cara.
Sin decir nada Kaplan toma una salida de la autovía por la que viajamos. Detiene el coche en el área de descanso y sale. Se dirige a mi puerta y la abre.
G.K.: Hoy es tu día de suerte, amigo.
N.E.N.S.L.E.: Pero…
Un año no son sólo 365 días. No desde este año que hoy se cumple.
Un año son también miles de juegos, llantos, sonrisas, desvelos, sueños, carcajadas, enfados, besos… Y también, aunque os parezca un poco cursi, ilusión, ternura y amor. Todo acabado en “ito” o “ita”, “tra-la-ra-la-ri-ta”.
Eso es lo que me, nos, ha traído Sofía. En este caso, el título de la categoría no me sirve. La vida, amiguitos, no siempre es una equivocación. Aunque sigue habiendo algunos ratos…
¿O era al revés?
Después de varias visitas al bar, las prioridades de la pareja habían cambiado.
- No dediques ni un segundo más de tu vida a un tipejo así -sentenció Maruja.
Margarita se había excusado en la bebida para contar a su amiga la forma tan “personal” que tenía Carlos de entender una relación de pareja. Sus ausencias, su periodicidad, su incomunicación, su distanciamiento… y todo lo demás.
- Sigue siendo un gran amante, pero a veces pienso que se burla de mí, que todo es fingido. Incluso que es el precio que paga por ocupar mi apartamento. No sé… ¡Siempre fue tan suficiente con todo lo mío!
En una esquina del amplio hall y apoyadas en una barra que hacía de improvisado ropero, cualquiera hubiese adivinado la gravedad de su conversación. Las lágrimas se asomaban en los ojos de Margarita. Y en los de Maruja, que así tenía coartada para evitar enfrentarse con su superior. Enfrentamiento, que de una u otra manera, siempre se aplazaba. A lo mejor era su razón de ser.
Entre risas continuó:
G.K.: Lo que te pido es que me acompañes a hacer una visita de cortesía a un amigo.
N.E.N.S.L.E.: Eso es hacer una visita a la francesa. No lo había escuchado nunca.
G.K.: ¡Ja, ja, ja! -Seguía riendo- !Ni yo había visto nunca un tío como tú!
N.E.N.S.L.E.: ¿Sólo es eso?
G.K.: Tengo que dar un recadito a un amigo. -Dejó las risas- A un amigo de lo ajeno.
