22. Una historia muy común
En la calle, y con luz, fingió que se arreglaba la falda para mirar en la parte inferior del habitáculo trasero. “Nada. Era un experimento en el tiempo. Pero la única variable que olvidaron fue… ” Sonrió. Pedro, al otro lado del retrovisor, la imitó. Acabó con su delirante titular: “…el bolso”.
- ¿Busca algo? -preguntó Pedro desde el retrovisor.
Sofía río abiertamente. Su secreto no iba a llegar muy lejos, no dentro de aquel coche.
- ¿Has recogido mi bolso? -se inclinó hacia adelante descolgándose entre los asientos delanteros y miró.
- No, lo habría visto. Cada noche reviso el interior antes de dejarlo en el aparcamiento.
